Por Qué El Topo

Mi abuelo era topógrafo, oficio emparentado con la ingeniería que yo siempre asocié con la aridez de la tierra en donde él se movía para hacer sus carreteras. Fue un paisa que migró al Huila en la década de los 50 llevado por la fiebre de las obras públicas en Colombia. La apertura de carreteras fue su especialidad. Recuerdo bien los elementos de dibujo que mantenía en su escritorio. Lo que más me llamaba la atención era el compás. Un instrumento hecho de metal pesado, con la suficiente robustez para adherirse al papel de los planos, que él guardaba cuidadosamente en una caja de color amarillo. El mismo amarillo del Ministerio de Obras de ese entonces.

Siempre pensé en mi abuelo como en un topo. A pesar de que construía carreteras que se evidenciaban en la superficie de la tierra, yo escuché de terceros que básicamente lo que hacía era “abrir monte”, me imagino que cavando, avanzando y tendiendo puentes. Lo cierto es que su imagen menuda y escurridiza me hacía recordar esos pequeños animales con gran capacidad para cavar y moverse rápidamente.

Los científicos también se parecen a los topos. O por lo menos esa es una de las ideas más arraigadas en el imaginario de la persona común. Si hay algo que me gustaba de la imagen de los ” investigadores de batas blancas en sus torres de marfil”, era el increíble esfuerzo que hacían para enfocar su mirada más allá de sus libros y sus papeles de investigación. Según Wikipedia, los topos tienen los ojos pequeños y en ocasiones cubiertos de piel, hecho que sirvió a Drawin para argumentar que no necesitaban el sentido de la vista en los ambientes subterráneos y que mantenerla suponía un exceso de energía inútil.

Por los topografos que nos dan una constante descripción de los lugares, por los científicos e investigadores que tienen un oficio tan bello como a veces incomprendido, y por mi abuelo que abrió tantas carreteras sin alcanzar a contármelo, este blog se denomina El Topo. Su objetivo es hablar sobre el trabajo de los investigadores y la forma cómo establecen relaciones internacionales a lo largo y ancho del planeta. Y por supuesto, este blog también debe su nombre a aquel laborioso mamífero que le da lo mismo trabajar de noche o de día porque debajo de la tierra siempre hay oscuridad.

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